Nací en el año en el que el hombre pisó la luna…

Aquello fue un hecho histórico que cambió el mundo para siempre. Por aquel entonces, los ordenadores que consiguieron tal hazaña posible, tenían seis veces menos potencia que una calculadora científica de hoy en día. Así pues, Me considero afortunado por pertenecer a la generación X, una generación de mujeres y hombres, en la cual hemos sido testigos del profundo pero lento cambio, tanto a nivel tecnológico, como a nivel social, producto del avance computacional.

Llegada del hombre a la Luna

En la década de los 70, saber leer y escribir además de realizar operaciones básicas de cálculo matemático, era lo mínimo que se pedía para acceder al mundo laboral. Si no tenías estas competencias eras tildado de “analfabeto”. En los 80 , a través de las profundas reformas educativas cuya misión pretendía preparar con una base integral y completa a las futuras generaciones, lo mínimo a lo que debías aspirar era a obtener un certificado de  Educación General Básica (por si os suena aquello de “yo fui a la EGB”). Si no la tenías, eras “carne de cañón”. Ya en los 90, las circunstancias requerían un título mínimo de ESO y una formación especializada, y por supuesto “nivel de inglés alto”. Y desde el 2000 hasta ahora, nociones de ofimática a nivel de usuario.

A día de hoy, cualquier persona debería tener unos conocimientos mínimos en el uso de tecnologías para no jugar en «inferioridad de condiciones» frente a otras que sí lo tienen. Es un requisito fundamental para poder compartir un currículum,  registrarse en un portal de empleo,  comunicarse con otras personas e  instituciones. Es fundamental para hacer cualquier tipo de gestión, ya sea bancaria o con la administración. En definitiva, para llevar las tareas cotidianas, no sólo burocráticas, sino de cualquier índole.

Viviendo en un mundo en constante cambio

Cambios en un mundo digital

Ahora estamos inmersos en otro cambio: la “nueva normalidad” que se deriva del balance que deja esta crisis de la COVID-19. La tecnología ha estado ahí, esperando la oportunidad de demostrar con sobrados argumentos que sin duda muchos habían pasado por alto, que será nuestro principal aliada en nuestro día a día: en los comercios, las escuelas, los servicios, las gestiones…, para todo y para todas y todos. Si hasta ahora, usar las TIC era una opción, ahora es una necesidad, como también lo es el tele trabajo, la tele formación, la tele presencia. Todas ellas están definitivamente aquí para quedarse.

La COVID-19 nos ha enseñado que aunque dispusiéramos hace años de la tecnología para tele trabajar y tele formarse en masa, el sistema no estaba preparado del todo para aguantar el peso de las comunicaciones. A partir de ahora va a surgir mucho tele trabajo: porque sale rentable, la situación lo requiere,  se puede y se debe tele funcionar, y también y ¿por qué no?, porque es más sostenible que una cola en el supermercado o la entrada a la ciudad en hora punta.

Llevamos en nuestros bolsillos ordenadores con mucha más potencia que los ordenadores que hace 50 años enviaron a nuestra especie a la Luna. Si no empezamos a comprender cuál es el siguiente paso, viviremos a merced de la próxima piedra que se  interponga en nuestro camino, o cualquier meteorito que nos impida alcanzar la próxima conquista. Porque esto va de aprovechar la oportunidad que se  ha puesto frente a nosotros  y dejar de ver a la tecnología como una amenaza.

Nadie puede ni debe quedarse fuera. Como dijo Neil Armstrong, os invito a dar Un pequeño paso para el hombre (y mujer), pero un gran salto para la humanidad. Y os espero en la próxima formación de competencias digitales, sea cual sea tu nivel. ¡Juntos lo lograremos!

Javier Vega Aguirre

Docente Especialista en TIC