El pasado jueves 15 de abril, el ministerio de Trabajo y Economía Social publico la resolución por la que se establecen, en su ámbito de gestión, medidas extraordinarias para hacer frente al impacto del COVID-19 en materia de formación profesional para el empleo en el ámbito laboral.

Ante el parón drástico, por las causas de fuerza mayor que impiden la celebración de actividades formativas en aula presencial, en ella se abre paso a la posibilidad, de nuevas alternativas, entre las cuales destaca, la utilización de aula virtual como medio para continuar realizando la formación presencial.

A falta de que esta resolución se vaya paulatinamente desarrollando a nivel autonómico a través de las distintas resoluciones que se publiquen, es un hecho que va a transformar (o al menos incorporar) nuevos elementos organizativos, técnicos y metodológicos en la forma de desarrollar nuestra labor como centros y entidades de formación. Y aquí incluimos tanto, la formación programada por las empresas (organizada a través de Fundae), como la de oferta formativa para trabajadores ocupados y para trabajadores desempleados (que suele estar asociada a las convocatorias promovidas por cada comunidad autónoma).

Pero, ¿Qué es un Aula Virtual?

Este concepto, más que una modalidad o un sistema, es en realidad un entorno de aprendizaje en el que el formador (o tutor, según el matiz que tenga un curso) y alumnado interactúan, de forma concurrente (coincidiendo en un mismo lugar) y en tiempo real, a través de un sistema de comunicación telemático de carácter síncrono. En este sistema de aprendizaje, se posibilita el proceso de intercambio de conocimientos de las personas que participan en el aula, como si estuvieran en la propia clase. Y esto implica, obviamente, desarrollarla, en términos de un horario lectivo, una presencia de todos a la vez y un desarrollo por parte de la dinámica del docente y la participación de los alumnos, pero en este caso, a través de medios de retrasmisión en directo.

Así pues, el aula virtual permitirá que exista conectividad sincronizada entre formador/a y alumnos/as, así como bi-direccionalidad en las comunicaciones, dado que, en una clase presencial, así ocurre: el formador presenta y los alumnos intervienen, preguntan, piden aclaraciones, opinan, etc.

¿Es entonces, el aula virtual, un sistema más de teleformación?

El aula virtual contempla una serie de características que pueden ser propias de la tele formación, como es el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, pero eso no es suficiente para ser contemplada como tal.

La tele formación, es en realidad la mayor parte del tiempo, asíncrona, es decir, alumno/a y docente, se conectan en periodos no necesariamente concurrentes (al mismo tiempo). La esencia y filosofía de una metodología abierta, a distancia, en general, la llamada tele formación, debe permitir una flexibilidad y adaptación a los tiempos de dedicación, y por tanto, el deber de la asistencia, y control en unas horas determinadas no forma parte de sus características. El Aula Virtual, no es tele formación.

¿Y en qué escenario nos encontramos, pues con esta resolución?

Con esta resolución se permite que centros y entidades de formación, que no tienen posibilidad de impartir sus programas en modalidad de tele formación, ya sea porque no están acreditados para la impartición de los certificados de profesionalidad en esta modalidad, o bien porque para el resto de especialidades, ni siquiera disponen de una plataforma que esté inscrita en el Registro de entidades del SEPE, puedan por tanto reanudar, o iniciar, sus actividades, manteniendo esta característica de “presencialidad”, necesaria para poder ofrecer soluciones a sus alumnos/as.

La gran cuestión, que nos ocupa, desde ahora, a toda nuestra comunidad, es como dar solución a esta cuestión, en definitiva, como poner en marcha los mecanismos necesarios para empezar a funcionar de esta manera. Hay muchas cuestiones, que irremediablemente deberemos ir resolviendo, sobre la marcha, aprendiendo, como, por ejemplo, aviso a navegantes (docentes, técnicos/as, promotores/as), como mantener la clase viva, desde casa, con personas, también desde casa, con jornadas, largas, durante largos periodos.

Desde nuestra organización, P.H.R.O. TRAINING CONSULTANTS & PARTNERS, hemos ido contemplando esta posibilidad desde que se inició, desde la acción y por ello, ya empezamos a andar en esta senda, manteniendo nuestra esencia de estar presentes en el aula, apoyando a nuestros alumnos y a las entidades que también nos confían la formación de los suyos.

Porque hay dos realidades que ya debemos de empezar a asumir: este estado en el que nos encontramos, será recurrente, es decir, puede volver a pasar que nos encontremos de nuevo confinados/as; y el que es para mí más relevante, esta crisis nos ha dado una lección de vida y también de cambio, y el Aula Virtual, se abre paso y llega para quedarse, como una alternativa más, que debemos abrazar e incorporar.

Joan Izquierdo Cabello

CEO y Coach en PNL